De los grandes fracasos

El hombre puede ser destruido, pero no derrotado. E. Hemingway

Cuando tu vida ha estado llena de triunfos, el fracaso no está permitido. 

Niños modelos, niños que han tenido la aprobación de todos y todas, que han servido para dar lecciones. "Mira a tu hermano" "mira a tu primo" "¿has visto qué bien se porta?". Frases como esas han rodeado mi vida constantemente. He sido aquello de lo que mis padres, mis abuelos, mis tíos, mis profesores se sentían orgullosos. Pero si nadie te enseña que la vida no son solo triunfos, cuando caes lo haces de verdad.

Primer gran fallo de la educación: recriminar los errores. Equivocarse debería estar aceptado. Nos equivocamos, necesitamos hacerlo. Impedir que un niño se manche cuando juega, que se caiga y se haga daño, que salga de vez en cuando con gente que no le conviene, que se emborrache y sufra la resaca al día siguiente...que se equivoque, debería ser uno de los pilares básicos. Reconozco que como padre debe ser duro dejar que un hijo sufra, pero debería ser lo mejor para el niño. 

Si tu vida ha estado marcada por lo bueno y maravilloso que eres, descubrir que tienes fallos significa romper con tu identidad, con lo que marcaba como eres. Y significa también caer en un agujero muy hondo, porque nadie te ha enseñado que no ser perfecto es perfecto. 

Hay quien no sale nunca de ese agujero. Hay quien no sabe que la vida no es todo oro. Y se quedan ahí, rondando desesperados porque están desengañados con lo oscuro y terrorífico que es tener defectos. Aparecen las fobias, los miedos, la ansiedad, el insomnio. Y cada día el agujero se hace más grande. 

Yo he estado en ese pozo sin fondo, y aunque no creo que haya terminado de salir, sé que estoy haciendo un alto en el camino para saber qué estoy haciendo mal sobre mí misma. Además tengo un pequeño gran defecto, y es que hay poca gente tan testaruda como yo. Si me lo propongo, lo consigo. Todos los días me levanto con determinación, y aunque sienta que sigo perdida, salgo a la calle con ganas de saber que soy lo que yo quiera ser. 

Si eres de las personas que consideran que deben ser perfectas, lamentándolo mucho, tendrás que marcharte de este planeta para encontrar vida perfecta. Porque somos perfectamente imperfectos. Y aun así, seguimos luchando por nuestros sueños. Esperamos sentirnos libres, tratamos que completar las partes de nuestra vida que están deshechas. Nos marcamos objetivos, soñamos despiertos con aquello que queremos hacer y sentir. Buscamos un hogar, con más o menos miembros. Disfrutar de la soledad, encontrarse en otras personas. Tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Estamos hechos de sueños que perseguimos todos los días. 

Si nos centramos en rellenar los huecos de aquello que nos rodea, lo que nosotros seamos, lo que los demás sean, dejará de importar. Que nuestra realidad sea la mejor realidad posible, que sea ella la que se adapte a nosotros, y no al contrario. Porque nosotros no somos perfectos. 

Y eso, es perfecto. 

Comentarios

  1. Hola Esperanza, siempre que descubro un blog que no conocía y me parece interesante, es como sumergirme en el universo particular de una persona, en este caso de ti.
    Y lo que dices en esta esta entrada dice mucho de ti y de los sueños que seguro que vendrán. Pero efectivamente el derecho a equivocarse es una pieza fundamental en la reparación de futuros errores.
    Y como acertadamente dices "estamos hechos de sueños que perseguimos todos los días", mientras los tengamos, cumplirlos será posible.
    Te felicito por tu redacción y por tu texto.
    Te envío un cordial saludo.

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tu comentario! Me alegro mucho de que te haya gustado, ojalá todos pudiéramos mantener ese espíritu de lucha por lo que queremos, por nuestros sueños.
      Un abrazo muy grande

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