Las palabras sobran

Y duelen los silencios.

Cuando las palabras sobran, y las ganas se marchitan. Cuando ya no tienes ni fuerzas para levantarte y pelear otra batalla. Cuando el silencio vence y el amor se hace una lado.

No tengo ánimo. Siento que debo continuar, pero cuál es el camino a seguir. Nadie me anima, solo yo me doy palmadas en la espalda y me digo "mañana será mejor". Pero al día siguiente la realidad me sacude. 

Si algo soy, me anulo. Si algo quiero, derribo las ganas. Y lo hago yo, y me miro al espejo para ver una sombra, un recipiente que contiene las fuerzas, retenidas por un muro de melancolía y debilidad.

Donde estuve, lo que dije, lo que hice. Al final, saldo negativo. Volvemos a empezar. Y quien quiera verme, entre las sombras, ahí estaré. Anidada en mi propio miedo.

Insegura, desdichada, tirada por el suelo. Y el desazón...saber la cruz con la que cargas, saber que todo el peso recae en uno mismo, la responsabilidad se multiplica, haciendo de mi alma un trapo inservible. 

Pero mañana será otro día...y vuelta a la ruleta rusa, en la que no sé cuántos daños aguantará mi fortaleza, de saberse no querida. 

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